sábado, 13 de mayo de 2017

XIV/04

Debería empezar siendo honesta contigo. Debería decirte la verdad solo porque así fue siempre.

La verdad es que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo. Ni la más mínima. 
Ya tenía así un tiempo, también es cierto, pero este último mes ha sido una pesadilla.
No es tu culpa, yo sé. Te prometí que iba a estar bien. No ahorita, pero eventualmente.

La verdad es que me aterra ese eventualmente. Me aterra la idea de estar bien sin ti.
De aceptar que ya no te voy a ver más.
No sé qué es lo que estoy haciendo porque no entiendo este nuevo universo del que no eres parte.
No entiendo dónde estás ni a dónde te fuiste.
No entiendo por qué las cosas tenían que pasar así, después de todo lo que planeamos.
No sé cómo carajo ser un adulto porque hoy, más que nunca, soy tan solo un recién nacido que busca cobijo. Que grita desesperadamente para que lo mezan en brazos y cese su llanto.
Pero nadie mece. Nadie cobija. Ya no. 
Sigo esperando ilusamente que alguien solucione mi dolor. Que reaparezcas y me digas que todo va a estar bien.
Pero eso ya no va a suceder.
Y no entiendo, te lo juro que no. 
Solo escucho frases cursis y lugares comunes que, como ambas sabemos, nunca ayudaron a nadie.

La verdad es que no soy valiente, ni fuerte, ni un carajo. Pasé un montón de tiempo pretendiendo para que estuvieras tranquila. Pero mentí. Nunca fui nada de eso. Sigo sin serlo.

Entonces ya no sé qué hacer.
No sé qué hacer más que levantarme todas las mañanas y ocuparme de tareas triviales para que el hueco en el pecho no se apodere de mí. Mantener conversaciones superfluas. Pretender buen humor. Llorar en solitud para que nadie quiera intentar consolarme.

Porque me dueles en el alma y aún no me he acostumbrado a que así será por el resto de mis días.
Y aunque sí quisiera sentirme mejor, en este momento el dolor es todo lo que tengo. No sabría vivir sin él. Al menos no por ahora.

Estás tan presente en todas partes que me cuesta creer que éste haya sido realmente el fin.
No estoy lista para dejarte ir, nunca lo estuve. 
Y aunque sí te prometí que iba a estar mejor, éste aún no es el momento.

Perdóname todo. Te amo por siempre.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario