miércoles, 24 de diciembre de 2014

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¿Tú estás viendo? Ese es el problema acá. Tú querías a una jeva intensita, de esas que no soporta al mundo la mayor parte del tiempo, que se pone ropa bonita y no sonríe nunca; la querías para sacarla a pasear, para presumirla, para decirle a todo el mundo que te la estabas cogiendo. Lo que no se te ocurrió es que las jevitas así vienen con equipaje, con un montón de equipaje, tú querías los beneficios pero no las desventajas. Tú querías tener la torta y comértela también.

Como Jessa enamorándose de un pendejo que necesitaba vivir un pelo, que quería ver algo de mundo antes de casarse con una jeva average, tener 3 hijos con nombres pretenciosos que irían a una escuela privada a pesar de vivir en un país con educación pública decente, y vivir en un suburbio con un parque para perros.

Como cuando Gillian Flynn habló tan perfectamente de "The Cool Girl".

O cuando Nathan Rabin finalmente dio con el término adecuado y logramos describir con propiedad a la "Manic Pixie Dream Girl".

Eso era lo que tú querías. Una jeva que te sacara de tus estándares por un ratico, que te hiciera crecer como persona porque estabas en ese momento vital de tu vida en el que necesitabas experimentar. Güevón.

Lánzate a Bali tú solo, haz ayahuasca, únete a una secta hippie. Haz lo que sea que tengas que hacer pero no me metas a mí en tu desastre. A mí ni a ninguna otra jeva, porfa.

No puedo ni arreglar mi vida y tú pretendías que te solucionara la tuya.

Ya no estás en el segundo piso. Crece, eso es lo que tienes que hacer.