martes, 29 de julio de 2014

Ésta no es una carta de amor

Caracas me está asfixiando.

Mi espacio personal ya no existe.

La poca calma que me quedaba se la llevó la Guardia, se la llevó el Policía Nacional que me paso por al lado con su bazuca en una cola. No sé qué coño es una bazuca.

Todos los días imagino situaciones hipotéticas en las que me apuntan, me atracan y me secuestran y yo les juro a los tipos que soy una pelabolas, que en serio no tengo nada. Siempre fui pesimista pero he llegado a niveles extremos.

Odio que esto sea un lugar común.
Odio que me estoy volteando los ojos a mí misma por dramática.
Odio sentir que me están siguiendo todo el tiempo.
Odio que haya situaciones muchísimo más graves, porque nadie debería vivir así.
Odio que mi relación con Caracas cada vez se sienta más abusiva y me la siga calando porque creo (sé) que en algún momento va a cambiar. Como la jeva que se queda con el tipo que le pega porque él en el fondo es bueno.

Caracas me da asma (y esa nunca es una buena señal).

sábado, 26 de julio de 2014

17

Clara no quiere a nadie en particular, Clara quiere enamorarse. Clara quiere estar perdidamente enamorada, de ese amor doloroso y hermoso, patético y desesperado. Eso es lo que Clara quiere.

¿Por qué no conmigo, Clara? Yo te puedo querer, te puedo querer bien. No te va a doler, va a ser bonito, tal vez un poco desesperado pero nada patético.

Pero Clara no se conforma, eso no es suficiente.

La llevé a comer helados una vez, después de eso no me ha vuelto a contestar el teléfono. 

Enumeraba mis defectos mentalmente mientras hablábamos, hacía una lista de por qué no funcionaría. Pero dame un chance, Clarita, mira que tú también tienes defectos y no les paro. Además, yo no los dejo salir todos de una, uno por uno, para que te acostumbres de a poco.

Los príncipes azules no existen, Clara, son de mentira; en cambio yo sí y estoy aquí mismito. 

Aterriza, mami, o te vas a quedar sola. Mira que la cara bonita no dura para siempre y no vas a conseguir a alguien mucho mejor que yo; en serio, te lo digo por tu bien, para que estés clara, Clara.

Avisa para cuándo, que yo te invito otro heladito a ver si terminas de cambiar de opinión.

jueves, 10 de julio de 2014

16

Yo no te llamé, Julia. Yo no te busqué. Al principio no entendía, debo admitirlo. 
Tú apareciste de la nada y decidiste instalarte; te hiciste sentir como en casa, bienvenida.
Pero ahora decidiste desaparecer, también de la nada y no sé qué hacer, no sé cómo seguir con una vida en la que no te había contado pero de la que ya eras parte.
Y es bien egoísta, te comento, sólo llegas y haces lo que quieres para luego irte, para dejarme hecho un asco. Yo estaba tranquilo, Julia. Yo estaba bien. Y ahora no sé qué hacer, ahora no sé cómo seguir, porque aunque no te había contado me había gustado tenerte acá y ahora ya no estás.
Qué bolas tienes tú, Julia. Luego no me culpes a mí. Yo estaba bien.

You chase me like I'm the fucking Beatles and then I finally get comfortable and you shrug? What the fuck is wrong with you?

Ahora soy esto, este tipo que ni siquiera puede redactar con decencia.
Qué mierda, Julia. Qué mierda.