domingo, 3 de noviembre de 2013

21

Quiero contarte de la universidad. Y de la escuela. Quiero contarte de las dos y de cómo vivo diciendo que ando súper full pero llevo dos semanas viendo Happy Endings cada vez que tengo chance.

Quiero contarte de mis sobrinos, de lo mucho que los extraño siempre y de cómo cuando veo bebés en la calle me da por comentar con las mamás que mis sobrinos tienen la misma edad y están grandísimos.

Quiero contarte de mi rayito, de cómo mis hermanas no saben, de la cara que van a poner cuando lo vean y de cómo se les va a pasar (espero) a los diez minutos. Quiero contarte de mis hermanas y de mis hermanos también.

Quiero contarte de Ismael, de Cheo, de Platón, de Aristóteles y de Lucía. De aquella fase epistolar que tuve que, realmente, nunca se acabó. De todos los libros que están sin leer en mi escritorio y de la montaña gigante que hacen, de todo el polvo acumulado que tienen y de cómo Víctor Simón dice que eso les da prestigio.

Quiero contarte de cómo M.I.A. y Santigold me hacen querer ser hindú o árabe perseguida-minoría, y de lo mal que sé que suena esa frase cada vez que la digo (todo el tiempo).

Quiero contarte del cuaderno azul y de la libretita roja.

Quiero contarte de Andrés, pero siempre en tiempo pasado.

Quiero contarte y después escuchar atenta para que tú empieces a contar.