martes, 29 de mayo de 2012

Libros de Autoayuda

Te vi aquel día que no estaba comprando libros de autoayuda. De superación, dije. No eran para mí, te lo juro, pero no quiero entrar en detalles acerca del pelabolismo de mi regalo.

Pasas a mi lado cantando bajito una canción, ignorando la presencia de todo el resto del mundo a tu alrededor y de los oídos correspondientes,  incluso creo que bailas un poco. Eres todo lo que se oye.

Volteo y ahí estás, enteipándote el sostén al vestido para que no se siga saliendo; para que los viejos babosos y las viejas prejuiciadas dejen de verte el escote inexistente que intentas ocultar. Eres adorable, coño. Sigues cantando bajito.

Te entregan mis libros para envolver, apenas prestas atención. No sé si pretendes ignorarme o realmente lo que sucede te sabe muy a mierda. Nunca dejas de cantar.

Te pregunto cualquier vaina y sonríes ante mi estupidez.

Confieso que estuve tentado a preguntarte por tu canción, pero me sentí estúpido. Nunca he sido un gran conocedor musical y no iba a lograr impresionarte, igual no quería interrumpirte. Pensé en cantar un merenguito y que te animaras a bailar.

Ahí mismito me fui, aunque pensé varias veces en volver. Eras una delicia para ser observada.

martes, 15 de mayo de 2012

De ponerse al día

Necesito ver gente. Caminar, hablar paja. Por eso quiero tanto a Caracas, la diversidad que tiene es increíble.

Redactar mentalmente es una mierda, se me han ocurrido ideas arrechísimas (o de eso me convenzo) que olvido cinco minutos después, por no haberlas escrito. Creo que es una de las cosas que más extraño de la universidad, pero no tengo ganas de hablar del tema -aún-.

Por ahora me voy a adentrar en bonitas sutilezas que tenía tiempo queriendo contar (y hacer otra de mis listas):

1.- Ando en un maratón cabilla de How I Met Your Mother y FRIENDS. Gracias a esto, descubrí que el cuarto de Marshall y Lily es igual al mío. No, no lo supero.
   
                     


2.-Hice una limpieza profunda de las gavetas de mi peinadora y me deshice de 4 bolsas de basura. Entre la pila de cosas cómicas/extrañas que pude encontrar, resaltan: unos lentes para la presbicia (de origen desconocido), un sobre lleno de aluminio, dos billetes de mil (uno rosado/blanco y el otro morado/azul), tazos y muñequitos armables, dos polillas, una notificación de la TSA y un cuadernito que demuestra mi amor infantil por las tortugas ninja.


¡Sí se puede!

3.-  Sofía: Ma ¿Qué es esta leche uruguaya? ¿Qué carajo sucede con nuestras           vacas?
      Mamá: Bueno, era todo lo que había en el súper; esa y una peruana.                Pero como Drexler es uruguayo…

La mamá de Sofía entiende las cosas importantes de la vida, carajo.

4.- (El mejor punto siempre se deja para el final). Estoy terminando de leer Pim Pam Pum de Alejandro Rebolledo y me lo he tripeado un mundo. Si me preguntan, es lo que intentaron Massiani con Piedra de Mar y Sánchez Rugeles con Blue Label, sólo que Rebolledo sí lo logró. Si tienen chance de conseguirlo, tiene mi sellito de recomendación.
 Además, la Feria del Libro y mi librería diaria hicieron posible que ampliara mi biblioteca con estas bellezas.


Gente bonita me los recomendó así que ya veremos quesloqués. Seguiré informando.

Y ya. Esta es una lista de cuatro puntos -medio irrelevantes-. Los top 3 y top 5 están sobrestimados.
Prometo que pronto vendré a sincerarme, cuando junte valentía.

Las fotos hacen todo como más bonito.

Punto.

P.D.: Siempre es un buen momento para recordar a Mick Jagger y su sensualité

domingo, 6 de mayo de 2012

Descripciones imprecisas que intentan llegar a algo sin mucho éxito

Sabía que vendría. Se había preparado; las flores de Bach, los cigarros, el whiskey, nunca nada era suficiente para aquellos momentos. Habían pasado meses ya, impávida, imperturbable, im-no-prestaba-atención-al-tiempo. 

Voltea, vegetación inexacta, no puede ver con claridad. Una selva, una sabana, un pequeño jardín de fondo. Con animales varios que alivian y aterrorizan todo al mismo tiempo, un león, una nutria, una ovejita, un espíritu libre. 

Podía verlo a lo lejos, en algodón, jeans y plásticos varios. Nunca el sol había estado tan radiante y tan oculto.

Estaba lista o de eso se convencía, pero una fuerza mayor la detuvo. Palabras atragantadas luchando jodidamente por salir. Aún espera algún glorioso momento.