jueves, 22 de marzo de 2012

Teléfono

Desdormir después de horas de insomnio odiado diario, no desmaldecir a la humanidad del todo, desmaldecir a la humanidad por el sábado más aburrido del universo. Descenar por cuarta vez porque la ansiedad y el aburrimiento hacen que tenga hambre cada 5 minutos, descocinar el sandwich y el nestea con pocas ganas mientras me desfumo otro cigarro.

Descolgar el teléfono, deshablar paja un rato para levantar el ánimo, desentender que voy a pasar lo que queda de noche encerrada en la casa porque el único plan semi-decente se descayó por falta de público. Colgar el teléfono.

Desllegar a mi casa, después de haber descaminado la urbanización en busca de cigarros, desfumarme un cigarro mientras me deshago la interesante, descomprar la caja de cigarros, dessentarme en el parque a despensar que otra cosa se puede hacer mientras se desacaba la tarde, peinarme en el camino. Dessalir de mi casa luego de que dessonara el teléfono porque un hijo de puta quiere desvenderme TV por cable, o alguna otra basura. Desresponder el mensaje que anuncia un café en Chacao como última opción al aburrimiento absoluto.

Desperder otras cuantas horas viendo series basura y despensando que hacer con mi vida, desrepetir los diálogos de la película de Tarantino de turno, desver las mismas películas una y otra vez antes de que se desraye el DVD.

Descomer la especie de desayuno/almuerzo que desencontré en la nevera, enchufar el microondas después de descalentar la pizza que dessobró de ayer. Despensar qué tan saludable será comer pizza como si no hubiera mañana y desconsiderar la opción de cocinar algo como si fuera descendiente directa de Sumito. Descaminar a la cocina.

Despasar mil canales para desaveriguar que no hay absolutamente nada que desver, desprender la TV, desmirar al techo por horas mientras termino de desganar conciencia. Desacostarme de nuevo.

Deshablar por teléfono pretendiendo que me desentiendo, desprometer que hoy sí desaparecerá algún plan con un poco de productividad. Desrecordar en qué momento me levanté y terminé en el estudio. No desodiar a la humanidad del todo, desodiar a la humanidad por ese horrible sonido.

Que mi sueño sea desinterrumpido por el maldito teléfono. Dormir.

Repetir hasta conseguir un día de desmierda.

lunes, 19 de marzo de 2012

De maratones

¿Acaso soy la única anormal que tiene mil películas que muere por ver pero, cuando tiene tiempo libre, se le van las ganas de verlas? En serio, termino obligándome a mí misma a ver películas y después amándolas apasionadamente. Mi flojera está llegando a niveles insuperables. Había hecho una lista suuuper larga con todas las películas que moría por ver y bueno, la perdí.
Esperando que un recordatorio permanente en mi blog me obligue a ser más constante en mi amor al cine, a continuación un pequeño resumen (sin ningún orden específico) de aquella hermosa y desaparecida lista:

-Jackie Brown. Es la única de Tarantino que me falta, pero es que no quiero verla en la PC. La quiero en DVD. (Porque soy así de absurda)
-American Beauty
-My Week with Marilyn
-Melancholia
-Maratón de Almodóvar. Porque lo he ignorado y no se lo merece.
-The Purple Rose of Cairo
-Mysterious Skin
-The Godfather
-Scarface
-Breakfast at Tiffany's
-Maratón de Woody Allen. Porque aún me faltan burda.
-Maratón de The Beatles. Porque nunca me digné a ver las películas.
-The Ghost Writer
-Shutter Island
-Maratón de Scorsese. Porque sí.
-Cheila
-The Ides of March
-Moneyball
-Changeling
-Pretty Woman

Seguro estoy olvidando millones, pero la memoria nunca ha sido uno de mis mejores cualidades. Recomendaciones siempre serán gratamente aceptadas.

Debo. Ver. Más. Películas.

Punto.

lunes, 12 de marzo de 2012

Regalo

– Decisiones inteligentes, decisiones inteligentes, decisiones inteligentes. – Me lo repetía una y otra vez. Y bueno, es que ya no había nada que hacer. Recreaba el momento en mi cabeza, trataba de adivinar cómo había llegado hasta acá, justo hasta este punto. -Seguro estoy imaginando todo, a veces sueño despierto, es culpa del insomnio.- 

Pensar con cabeza fría, ¿Su cabeza o la mía?. Ella era la que siempre decidía cosas importantes, yo no sirvo para esto y menos en este momento. En nuestro mundo, yo era el hemisferio derecho y ella el izquierdo. 

– Sí, bueno sí. ¿Dónde firmo? – Balbuceé algo que sonó como eso. – Ya no hay nada que hacer, esto es lo mejor, ya no siente nada –. No sé si lo repetía porque realmente lo creía o porque trataba de convencerme a mí mismo. Hacer un poco de orden por primera vez en mis pensamientos aleatorios. 

Después de todo, de alguna manera seguirá aquí. Errante y distante, pero aquí. 

Sus riñones con la misma urgencia de sacarme del baño, su hígado anhelando las muchas botellas de vino que dejamos sin abrir, sus ojos gigantes que esperaban a que despertara en las mañanas, su corazón con el amor que no pude terminar de demostrarle. Ocupando otro lugar, pero recordándola hasta el final. 

Ya hizo demasiado por mí, es hora de abandonar mi egoísmo y dejarla ayudar a alguien más. Éstos son los últimos regalos que dejó. 

jueves, 1 de marzo de 2012

Reloj

Soy la peor persona del mundo, no escribí nada en Febrero y eso me rompe un poco el corazón. En mi defensa fue un mes increíblemente caótico (con énfasis en la parte de increíble), increíblemente increíble. Me perdí a Jorge, pero todo lo que vino hizo que valiera demasiado la pena, soy la galla orgullosa del mun.
Pero en fin, empecé un taller súper cool de escritura creativa y como estoy en deuda permanente con este pedacito descuidado de mí, decidí que todo lo que escriba allá (que valga medianamente la pena y no sea ultra vergonzoso) será publicado. Y bueno ya, el de esta semana consistía en escribir de mí misma desde la perspectiva de un objeto, vale medianamente la pena y no es ultra vergonzoso. *wink* 
No me gustan las introducciones semi-cursis, así que todo está pegado y en cursiva para que parezca poco importante.

Sofía no me puede usar solo a mí, no. Otro es totalmente necesario y justificado: podríamos atrasarnos o dañarnos; al menos tengo compañía. Hoy seguro está enloqueciendo porque tiene solo la cola en la muñeca izquierda, un día libre no me cae mal de vez en cuando.

Es medio comprensible, la verdad. Con las mil cosas de la universidad, las sectas mun y fce es imposible no estar ultra pendiente del tiempo; lo más impresionante de todo es que la jeva siempre llega tarde. Pretende siempre echarme la culpa: que si la pila, que si ya no sirvo, ¡sólo tienes que estar más pendiente mamita mi reina!

- ¿Treinta minutos para que se acabe mate?... ¡Pero si hace demasiado faltaban treinta y uno! - Se queja todo el tiempo y me ve con odio; yo sé que esto es interminable reinita, tranquila que yo también me quiero ir. - ¿Y ahora sí se acabó? - pregunta de nuevo. Porque eso sí tenemos en común, los dos querríamos estar en cualquier otra parte: ella en sus mil actividades y cosas que hacer que la distraen del horror universitario y yo tomándome unas merecidas vacaciones, cambiándome la correa y el cristal.

Mientras tanto vamos juntos por ahí, yo relajado disfrutando de la inseguridad caraqueña (porque la carajita cree que vive en Suiza y siempre nos lleva a la vista) y ella maldiciendo a la ciudad por estar tarde, otra vez.