miércoles, 5 de diciembre de 2012

De mí II

Últimamente me ha dado por escribir cartas. O cuentos cortos en segunda persona, no sé. No, no, si sé, son cartas; cartas con libertad creativa para todo el mundo. 
No me gusta publicarlas porque no quiero que nadie se sienta aludido. Herir susceptibilidades me sabe muy a mierda, pero igual, para no dar explicaciones, así todo es más fácil.
Sí, también te escribí una a ti. Y a ti y a ti. Hay muchas, no es la gran vaina.
Extraño mucho a mi perro. Una de las cartas es para él, pero esa sí es importante. Igual él está bien, yo siempre decía que si algún día se lo robaban, se iría tranquilo. No se lo robaron, pero sí se fue.
Me había prometido que este año escribiría más en el blog. No sé si ésta es una excusa de entrada para hacer espacio. Si quiero engañarme es muy mi peo de todas formas.
Creo que sí estoy escribiendo más y me estoy tomando todo más en serio. Siento que voy bien, estoy empezando a gatear, ya no le tengo miedo al piso. 
En tres meses se viene lo verdaderamente bueno.

De cosas que sé y de otras miles que no sé.

Punto.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Margarita

Llovía. Intentabas recordar cual era la velocidad prudente con el pavimento mojado, pero rápidamente descartaste la idea tildándote de paranoica. Era uno de esos días en los que te provocaban canciones adolescentes. Subiste el volumen mientras intentabas recordar lo que venía de la letra.

*Click*

Te encantaba esta parte, aún te la sabías.

*Luz de cruce por tiempo pertinente, te cambias de canal*

Tomaste aire para empezar a cantar mientras enderezabas el volante, pero nada pasó.

Mierda.

Intentaste aclarar tu mente y definir si no estabas soñando.

*El volante no responde, estás en el medio de la autopista y zigzagueas sin control*

Respiraste hondo.

*Pisas el pedal de las velocidades, sacas la palanca de cuarta y esperas que algo pase. Ves la defensa de frente y de repente no eres tú, todo le está pasando a alguien más. Le bajas el volumen a la radio y prestas atención.*

Chocaste contra la defensa y empezaste a dar vueltas. Pensaste en todos los cuentos de tus amigos de manera fugaz, de cómo te sentías en las tazas locas y cerraste los ojos empezando a prepararte para el coñazo que te ibas a dar. Gritabas.

*El carro se detiene. No te volcaste.*

Consideraste bajarte pero seguía lloviendo. Seguías gritando, a pesar de que en tu mente te sentías increíblemente estúpida por reaccionar de esa manera. Nunca has dejado de juzgarte por no saber reaccionar ante situaciones.

El teléfono suena. Lloras aliviada. 

Mierda. Tranquila, todo está bien.

domingo, 4 de noviembre de 2012

2

Perdón Fer. Nunca me acordaba de tu nombre. Cada vez que intentaba recordarte venías a mi mente como una mezcla entre el pelo de Fran y los cachetes de Andrés; así venías a mí, sin identidad propia, Frandrés.
Frandrés Fer.

Tu cara me confundía, y me costaba un montón reconocerte en la calle. Siempre creía que te dabas cuenta y que me odiabas otro montón por ello.

Me gustaba encontrarte por ahí, el tipo alegre que siempre saludaba. Después de tanto verte empezaste a tener una cara propia. Pobre Fer metamórfico de mi cerebro.

Ahora ya es diferente. No voy a mentirte, no te extraño, pero nunca fuimos tan amigos. Aunque ahora que lo pienso no logro descifrar porqué. Solitario Fer.

A veces pensé que me gustabas un poco, que me recordabas a mí misma y por eso mi subconsciente me obligaba a omitirte. 

Encontraste, finalmente, tu camino. Viajante nómada.
Suerte, Fer.

viernes, 5 de octubre de 2012

Carta

Hola Andrés. 

Se que hacía tiempo no escuchabas de mí, pero igual te escribo esta carta para despedirme.
Quería que supieras que ya no hablo de ti todo el tiempo, ni con desconocidos ni con nadie. Ya no busco que los demás te saquen a colación cuando yo no lo hago.
Quería que supieras que estoy mejor. Ya no espero encontrarte a donde quiera que voy, y si de repente me acuerdo de ti mientras manejo, en seguida trato de pensar en otra cosa.
Quería que supieras que cuando camino por Los Próceres en las tardes ya no extraño tanto nuestras conversaciones acerca de nada. Las canciones que planee por meses dedicarte ya no son para ti.
Tengo un miedo horrible, de mi futuro, de todo. Pero ya no quiero contártelo a ti. Igual saber que lo sabes me hace sentir un poquito mejor, me gusta pensar que en la distancia me apoyas a tu manera.
¿Sabes, Andrés? No eras necesario en mi vida. De eso me di cuenta después, me gusta pensar que no es demasiado tarde para hacer todas las cosas que dejé de hacer por ti.
Siempre serás un bonito recuerdo, pero nada más que eso. Espero que puedas entenderlo.

Te quise mucho.

Julia.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Viceversa

No tengo ganas de escribir, tengo ganas de que todos lean mi poema favorito en todo el planeta tierra. Tengo ganas de leerlo tantas veces que sueñe con él y se haga realidad, ganas de que el mundo sea así de bonito. Ganas de discutir con Benedetti quién lo inspiró y saber como terminó su incierta historia de amor.

Gracias por esta belleza, Mario.

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

O sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.


lunes, 13 de agosto de 2012

De reflexiones totalmente irrelevantes

Summer: "I love Ringo Starr"
Tom: "Nobody loves Ringo Starr"
Summer: "That's what I love about him!"

Viendo 500 Days of Summer ayer, sentí lástima por Ringo. Después de haberme burlado infinidad de veces de él por ser completamente irrelevante y haber enunciado millones de oraciones de odio en su contra, me sentí genuinamente mal. 

Pensé en la cantidad de pendejos que lo envidiaron por ser así de famoso siendo tan nulo, y me disculpé mentalmente con él por nunca haberlo comprendido.


Luego, cepillándome los dientes, me di cuenta de que el gran carajo vive con toda la plata del mundo, con todas las comodidades que le da la gana y seguro va a congelarse con Disney para que lo resuciten cuando hayan conseguido el elixir de la vida eterna; y lo mandé al carajo de nuevo.

No te mereces mi lástima, así que te odio de nuevo.

Ringo es el modelo a seguir de cualquier perra nula.

Punto.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Gato

Estabas sentada, leyendo o algo. Yo estaba en esa edad en la que necesitaba tu atención constante, tu aprobación constante y en la que repetía palabras que me parecían divertidas (consssstante).

-Ma tengo hambre.

Me hago una bola a tu alrededor. Mis uñas combinan con tu franela.

-Miau. Mami soy un gato, miau.

Te ríes, el chiste del gato nunca falla. Sigues leyendo, probablemente yo también debería estar leyendo. Empiezo a tararear alguna canción bonita, demasiado alto.

-LAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAALALALALAAAAAAAAAAAAAA.

Te quejas. Miau. Se te pasa, pero aún no hay comida.

Recuesto mi cabeza en tu hombro e intento leer tu libro pero no presto demasiada atención; muchas palabras con muchas consonantes y poca anarquía (muchhhhhas). Igual parezco interesarme y me quedo ahí, quietecita, sobre ti, por un tiempo que parece eterno. (Ju-ris-pru-den-cia)

-Miau.

No respondes. 

-Maaaaaaaami, ¿Te falta mucho? Tengo hambre. 

Al final reaccionas; te quejas de cómo me niego a crecer y me mandas al carajo, con las llaves del carro y algo de efectivo.

Está bien, hoy la comida la compro yo.

miércoles, 18 de julio de 2012

De libros que todo el mundo debería leer

Hace tiempo había prometido un pequeño top de libros. No es una lista de favoritos porque yo no creo en eso; pero ya sea porque me tienen enganchadísima de momento o porque me flecharon irremediablemente cuando los leí, creo que toda la humanidad debería leerse esta mini selección que considero una belleza en pleno. Sin ningún orden específico:

- "El Amor en los Tiempos del Cólera" de Gabriel García Márquez. (Háganse un favor y JAMÁS vean la película).

"El capitán miró a Fermina Daza y vió en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites."

- "El Retrato de Dorian Gray" de Oscar Wilde. (Copio en inglés no por esnob, sino porque ninguna de las traducciones que encontré le hacía justicia a este fragmento).

"There were sins whose fascination was more in the memory than in the doing of them, strange triumphs that gratified the pride more than the passions, and gave to the intellect a quickened sense of joy, greater than any joy they brought, or could ever bring, to the senses."

- "Si Mi Biblioteca Ardiera Esta Noche de Aldous Huxley". Huxley era un tipo adelantado a su época; este es el único libro de ensayos en la lista, cada uno más increíble que el otro.

"La sátira, el sexo, lo ingenioso: todas estas cosas nos hacen reír y pueden estar presentes al unísono en una obra de comedia pura. Pero no son ellas mismas pura comedia. (...) El gran genio cómico es mucho más abundante, más amplio y más inclusivo que un mero satirista o un ingenioso. Es tan raro como un gran genio trágico, y acaso más raro aún."

-"1984" de George Orwell. Gente adelantada a su época Parte II.

"La destrucción de las palabras es algo muy hermoso. Desde luego, el gran despilfarro está en los verbos y adjetivos, pero hay cientos de sustantivos de los que también nos podemos librar. No se trata sólo de los sinónimos, sino también de los antónimos. Después de todo, ¿qué justificación tiene una palabra que es simplemente lo opuesto de otra? Una palabra contiene en sí misma su contraria. Fíjate, por ejemplo, en la palabra bueno. Si tenemos la palabra bueno, ¿para qué necesitamos una como malo? Nobueno sirve igual. En realidad, mejor, porque es exactamente su opuesta, y la otra no. (...) Al final, los conceptos de bondad y maldad se podrán expresar con sólo seis palabras, que en realidad se reducen a una. ¿No te das cuenta de la belleza que ello entraña, Winston?" 

-"10 Negritos" de Agatha Christie. 

"Ten little soldier boys went out to dine; one choked his little self and then there were nine. 
Nine little soldier boys sat up very late; one overslept himself and then there were eight. 
Eight little soldier boys traveling in Devon; one said he'd stay there and then there were seven. 
Seven little soldier boys chopping up sticks; one chopped himself in halves and then there were six.
Six little soldier boys playing with a hive; a bumblebee stung one and then there were five. 
Five little soldier boys going in for law; one got in Chancery and then there were four. 
Four little soldier boys going out to sea; a red herring swallowed one and then there were three.
Three little soldier boys walking in the zoo; a big bear hugged one and then there were two. 
Two little Soldier boys sitting in the sun; one got frizzled up and then there was one. 
One little soldier boy left all alone; he went out and hanged himself and then there were none."

-"El Viejo y el Mar" de Ernest Hemingway.

"Decía siempre la mar. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de ella, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. (...) el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que otorgaba o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía remediarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer."

-"El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry. 

" -Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver con claridad. Lo esencial es invisible para los ojos.- 
 -Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse."

A leer se ha dicho.

Punto.

P.D.: Harry Potter está tácito en la lista, no hubiera podido decidirme por sólo un libro.
P.D.2: La mayoría de los libros tienen película, les doy permiso de verlas sólo después de haberlos leído. Menos la de El Amor en los Tiempos del Cólera, porque de pana es una real cagada y debería ser eliminada de la memoria colectiva.
P.D. 3: John también ama apasionadamente a Dorian.

martes, 10 de julio de 2012

Instrucciones Para Enloquecer

Puede usted leer esto un poco asustado, pero ¡no tema! Volverse loco está sobrestimado y es mucho más sencillo de lo que piensa. 

Empiece por volverse una piña (Aquella fruta amarillenta con púas y vegetación afilada). Respire como piña, sienta como piña, coma como piña, sea usted una piña (si acaso la piña le causara repulsión, podría cambiarla por la fruta de su preferencia pero los resultados podrían tomar más tiempo). 

Internalícese como piña; empiece a introducirse en sociedad, entonces notará que algunas de las personas a su alrededor son frutas y vegetales diversos también. Júntese sólo con los de su misma especie, así su nueva vida se hará más fácil y se sentirá más cómodo en su nuevo estado piñal. 

Su piel empezará a cambiar de color, no se preocupe, esto es totalmente normal, ninguna piña es tal sin su particular amarillo pálido; el mismo irá aumentando a medida que usted y su fruta interna maduren. 

A medida que pasen los días podría sorprenderle como las miradas sobre usted empiezan a aumentar. No, no es el lívido local ni parte de su imaginación, le recomendaría evitar espacios públicos, pues esto solo puede significar que se está poniendo provocativo y todo el resto del universo no desea más que devorárselo. Es importante que en este punto no desespere ni intente comerse a sí mismo, no funcionará. 

¡Huya! ¡Corra! ¡Escóndase! 

Nadie dijo que la vida como piña sería fácil. 

La buena noticia es que si ha conseguido un sitio desolado, ha conseguido también evitar ser comido. La mala noticia es que esto no durará mucho, pues pronto empezará usted a podrirse. 

Recuerde con nostalgia sus días de juventud y visite la planta que lo vio nacer. Su piel empezará ahora a ponerse negra y escamosa; sienta como sus hojas, antes verdes y regias, empiezan a punzarle la pulpa ahora carcomida. Lamento informarle que la vejez frutal no es mejor que la humana, prepárese para convertirse en abono. 

Fuertes dolores vendrán, pero no tema. Lo más recomendable es que visite, lo antes posible, a su psiquiatra de confianza. 

¡Feliz viaje y larga maduración!

Soy una piña.

martes, 19 de junio de 2012

De amistades imaginarias

A Hannah Horvath la entiendo. Hannah y yo nos llevaríamos demasiado bien. O tal vez nos detestaríamos, porque somos demasiado parecidas. 

Soy tan egoísta como ella, sólo que me niego rotundamente a creerlo; en mi cabeza me convenzo de que soy la Madre Teresa y de que ando por ahí haciendo un bien increíble a la humanidad, mientras pienso toda vaina más de la cuenta. Igual que me convenzo de que escribo buenísimo y de que estoy haciendo lo correcto, aunque me haga un manojo de nervios cada vez que me pregunten qué va a ser de mi vida en cinco años.

Hannah justifica sus experiencias como razones de inspiración. Yo no me quedo muy atrás, inventando cada estupidez y metida de pata posible (que no son pocas, ¿eh?), porque qué carajo; algún día cuando escriba de ellas tendrán que darme a mí, y esperemos que al resto de la humanidad, un poco de risa. Desde que ha sido implementado este modus operandi y escudo de vida, las tasas locales de imbecilidad por hab/km2 tienen que haber aumentado porque sí*. 

¡Ay Hannah! ¿Por qué el amor hacia los tipos desadaptados? Oh, la debilidad. Y no es que todos sean desadaptados, pero el ojo por lo general no falla. El eterno conflicto interno que probablemente hable de temor al compromiso o alguna paja por el estilo, eso tú lo aceptas mejor que yo. Como dice otra genia: “No todos son putos, sólo los que te gustan a vos”. 

Pero para eso no estoy aquí, para eso están nuestros terapeutas. Total, de eso no se escribe, hay que dedicarse a temas más interesantes, de interés político y social (¡JJJJA!).

Querida Hannah, te mando un fuerte abrazo imaginario a tu NY imaginaria de residencia. Sé que en el fondo seríamos grandes amigas que no compartirían nunca, nunca, jamás, su trabajo. 

TQM. 

Punto. 

*Basado en encuestas totalmente irrelevantes y probablemente manipuladas que evalúan a una sola individua desquiciada.

sábado, 16 de junio de 2012

De historias pendientes

La historia que tenía tiempo evitando contar pero que finalmente se contó sola

A principios de este año retiré trimestre (AKA: me fui) de la Simón; tenía ya tiempo sabiendo que ingeniería no era lo mío, sólo me faltaba el par de bolas. Después de llegar de mi viaje MUN se me hizo demasiado evidente que no podía seguir en algo que no me gustaba.

That being said:

Los cuatro meses que llevaba como población flotante habían sido de los más llenos de incertidumbre de mi vida. Era absurda la cantidad de planes que estaba considerando a la vez, había un Plan A y todos los que lo seguían al menos hasta la L; no era una situación que me encantaba pero era necesario estar preparada.

Por razones que no quiero discutir, la que veía como mejor opción se desplomó a mis pies después de haberla dado por segura y odié al mundo y maldije y odié al mundo un poco más. Fueron dos días de la-jeva-más-inmamable-que-haya-tenido-la-desgracia-de-conocer (me disculpo públicamente con cualquiera que se haya visto afectado).

Los miles de refranes que mi mamá siempre me repetía habían sido ciertos muchas veces, pero nunca tan descarado como esta vez: Dos días después de perder todo el ánimo que tenía acumulado dieron los resultados de la prueba de la central.

No hay mal que por bien no venga
Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana
Todo pasa por una razón. 

Los compro, todos. 

Mi futuro, antes medio incierto, ahora se pinta súper bonito. Al fin, coño, le lanzaron algo a Sofi.

Voy a estudiar letras y eso me hace un ser feliz.

Punto.

martes, 5 de junio de 2012

Gravedad

Entraste al cuarto, con tu cara de bolsa, buscando algo indeterminado a tu alrededor. No sé si era algo que hacer o alguien que consolara tu miseria. No era obvio, en serio, pero no me costó imaginarte odiando tu v… 

No, no, no, mentira. No entraste al cuarto, estabas patin… Oh no, sí, entraste, diste una vuelta y te fuiste, al no conseguir nada más que imitaciones baratas de cronopios en búsquedas fallidas de felicidad. 

Saliste y estaba allí, en el medio, tentándote. No era muy difícil, la verdad; siempre fuiste el centro de toda clase de payasadas y bromas crueles. Se burlaban de ti y no contigo, ¡te lo juro! Pero nunca caíste en cuenta o preferiste no pararle bolas. La negación y la ignorancia al parecer son bendiciones modernas.

Pobre Fer, jamás viste venir lo que te esperaba. 

El tiempo se detiene, te veo en la distancia mientras mis advertencias aún bailan preocupadamente en el aire, como un cartel gigante tratando de prevenir tu estupidez venidera; me parece innecesario aclarar que no funcionó pero siempre es morbosamente divertido recordarlo. La gravedad pierde sentido: flotas. Tú flotas. Tus zapatos flotan. La estúpida patineta flota. Te haces millones de partículas pendejas en el aire, todas moviéndose sin sentido, haciendo diferentes obras de algún arte abstracto que luego puede que sea más rojo. 

Tu falta de coordinación flota. Tu pelo antes sobre la cara, ahora flota. Todas tus inseguridades finalmente consiguieron su merecido. 

 El momento no podía ser infinito, tan diferente al recuerdo que te quedará de esto. Irremediablemente dejas de flotar y el tiempo es compensando avanzando aún más rápido, pero bastante fácil de describir: Golpe seco, insultos histéricos varios, sapos y culebras, sangre. 

Pobre Fer, quisiste hacer una payasada y te salió una morisqueta, o algo así iba aquel refrán al que le mentas la madre últimamente. 

 Pobre Fer, te salió la patineta por la culata. 

Cuatro clavos en el brazo derecho, por pendejo. Ese día, finalmente aprendiste.

martes, 29 de mayo de 2012

Libros de Autoayuda

Te vi aquel día que no estaba comprando libros de autoayuda. De superación, dije. No eran para mí, te lo juro, pero no quiero entrar en detalles acerca del pelabolismo de mi regalo.

Pasas a mi lado cantando bajito una canción, ignorando la presencia de todo el resto del mundo a tu alrededor y de los oídos correspondientes,  incluso creo que bailas un poco. Eres todo lo que se oye.

Volteo y ahí estás, enteipándote el sostén al vestido para que no se siga saliendo; para que los viejos babosos y las viejas prejuiciadas dejen de verte el escote inexistente que intentas ocultar. Eres adorable, coño. Sigues cantando bajito.

Te entregan mis libros para envolver, apenas prestas atención. No sé si pretendes ignorarme o realmente lo que sucede te sabe muy a mierda. Nunca dejas de cantar.

Te pregunto cualquier vaina y sonríes ante mi estupidez.

Confieso que estuve tentado a preguntarte por tu canción, pero me sentí estúpido. Nunca he sido un gran conocedor musical y no iba a lograr impresionarte, igual no quería interrumpirte. Pensé en cantar un merenguito y que te animaras a bailar.

Ahí mismito me fui, aunque pensé varias veces en volver. Eras una delicia para ser observada.

martes, 15 de mayo de 2012

De ponerse al día

Necesito ver gente. Caminar, hablar paja. Por eso quiero tanto a Caracas, la diversidad que tiene es increíble.

Redactar mentalmente es una mierda, se me han ocurrido ideas arrechísimas (o de eso me convenzo) que olvido cinco minutos después, por no haberlas escrito. Creo que es una de las cosas que más extraño de la universidad, pero no tengo ganas de hablar del tema -aún-.

Por ahora me voy a adentrar en bonitas sutilezas que tenía tiempo queriendo contar (y hacer otra de mis listas):

1.- Ando en un maratón cabilla de How I Met Your Mother y FRIENDS. Gracias a esto, descubrí que el cuarto de Marshall y Lily es igual al mío. No, no lo supero.
   
                     


2.-Hice una limpieza profunda de las gavetas de mi peinadora y me deshice de 4 bolsas de basura. Entre la pila de cosas cómicas/extrañas que pude encontrar, resaltan: unos lentes para la presbicia (de origen desconocido), un sobre lleno de aluminio, dos billetes de mil (uno rosado/blanco y el otro morado/azul), tazos y muñequitos armables, dos polillas, una notificación de la TSA y un cuadernito que demuestra mi amor infantil por las tortugas ninja.


¡Sí se puede!

3.-  Sofía: Ma ¿Qué es esta leche uruguaya? ¿Qué carajo sucede con nuestras           vacas?
      Mamá: Bueno, era todo lo que había en el súper; esa y una peruana.                Pero como Drexler es uruguayo…

La mamá de Sofía entiende las cosas importantes de la vida, carajo.

4.- (El mejor punto siempre se deja para el final). Estoy terminando de leer Pim Pam Pum de Alejandro Rebolledo y me lo he tripeado un mundo. Si me preguntan, es lo que intentaron Massiani con Piedra de Mar y Sánchez Rugeles con Blue Label, sólo que Rebolledo sí lo logró. Si tienen chance de conseguirlo, tiene mi sellito de recomendación.
 Además, la Feria del Libro y mi librería diaria hicieron posible que ampliara mi biblioteca con estas bellezas.


Gente bonita me los recomendó así que ya veremos quesloqués. Seguiré informando.

Y ya. Esta es una lista de cuatro puntos -medio irrelevantes-. Los top 3 y top 5 están sobrestimados.
Prometo que pronto vendré a sincerarme, cuando junte valentía.

Las fotos hacen todo como más bonito.

Punto.

P.D.: Siempre es un buen momento para recordar a Mick Jagger y su sensualité

domingo, 6 de mayo de 2012

Descripciones imprecisas que intentan llegar a algo sin mucho éxito

Sabía que vendría. Se había preparado; las flores de Bach, los cigarros, el whiskey, nunca nada era suficiente para aquellos momentos. Habían pasado meses ya, impávida, imperturbable, im-no-prestaba-atención-al-tiempo. 

Voltea, vegetación inexacta, no puede ver con claridad. Una selva, una sabana, un pequeño jardín de fondo. Con animales varios que alivian y aterrorizan todo al mismo tiempo, un león, una nutria, una ovejita, un espíritu libre. 

Podía verlo a lo lejos, en algodón, jeans y plásticos varios. Nunca el sol había estado tan radiante y tan oculto.

Estaba lista o de eso se convencía, pero una fuerza mayor la detuvo. Palabras atragantadas luchando jodidamente por salir. Aún espera algún glorioso momento.

lunes, 30 de abril de 2012

Sábado

Este cuento se merece más respeto del que yo le doy.

Tres vasos y un grupito de carajas cualquier vaina después, la elegí; o mis ganas de agarrarme a alguna, no sé. 

Llevamos ya como una hora hablando paja, hemos pasado toda la noche juntos, la jeva tiene que saber. Ríete marico que acaba de hacer un chiste. Que ladilla, lleva ya como 20 minutos hablando del hermanito menor, porque debe jurar que me importa burda. Paciencia, sonríe que ya llevas mucho tiempo hablando con la jeva, aguanta que o es ella o no es hoy. 

Los rones la hacen visualmente aceptable, es como un 6 y la curda la hace un 7. Hora de reírte de nuevo, el carajito fue al colegio con la camisa al revés; que niño tan inteligente, tan pilas como la hermana. 

Llega fulana a integrarse a la conversación. Lo que me faltaba, la típica amiga ebria que está lampareando y no tiene ni idea. Si me vomita encima le escupo, por mal borracha. Carajita ladilla, carajita ladilla, carajita ladilla. Sutano llega al rescate, se lleva a la metiche y me hace una seña; le debo una. 

Primera indirecta, la jeva se desvía totalmente del tema, sigue contando una historia de alguien con un carro, no sé. Le tomo la mano, sonríe pero sigue firme en su plan de la maldita historia interminable. Le acaricio la mano una vez, dos veces, tres, cuatro veces, se carcajea, listo. 

Empiezo a hablarle de la luna y las estrellas, algunas veces la labia barata salva la patria, por suerte para mí ésta es una de ellas. Empieza a seguirme la corriente, ya es muy tarde para que se haga la difícil. Estamos suficientemente lejos de la gente que queda, para que nadie moleste ni se me ponga moralista a última hora. 

Me acerco, se acerca. La pared, ella y yo. 

Tres, dos, uno.

lunes, 23 de abril de 2012

Hambre

Visualizó la imagen mentalmente, con su suerte de mierda probablemente caminar a la cocina era un desastre esperando por suceder, pero el hambre era mayor que ella y la opción debía ser considerada.

Podía que repitiera lo muy miserable que era su vida un par de veces en voz alta en el camino, por aquello de no perder la costumbre, más por ocio que por verdadera fe.

Encendería la luz y buscaría leche en una taza amarilla y plástica. Cereal, fácil, rápido y seguro. Cerraría la nevera con brusquedad escuchando un golpe inesperado que decidiría desestimar, porque eso haría alguien rebelde e independiente. Derramaría, en un micro segundo, la leche de manera inesperada; maldeciría a nadie en particular -el coño de la puta madre que tuvo la desdicha de parirte- y empezaría a limpiar, considerando aquello parte de la suerte de pacotilla que la hubiera estado acompañando por algún tiempo ya. Se sentiría la Cenicienta limpiando aquel desastre y esperaría a que los venaditos y pajaritos de mierda vinieran a ayudarla.

Decidiría que ya no tenía hambre y apagaría la luz de la cocina, no sin antes notar que había dejado el envase fuera de la nevera. Abriría la puerta mientras en cámara lenta desfilarían ante ella 8 huevos, una botella plástica con aceite usado, otra con alcaparras y un frasco de vidrio, de unos 30 cm, lleno de un espeso papelón convertido en miel, como una mini lluvia colorida y personal. Todos rotos inexplicablemente a sus pies.

Lloraría en posición fetal por 5 minutos y negociaría su nivel de hostilidad con el universo. Cantaría algún vallenato de mala muerte al resignarse ante su desastre y empezaría a limpiar aquel pegoste, marrón con lunares amarillos, antes de rescatar a los 4 o 5 sobrevivientes para ser llevados a emergencias y psiquiatría lo antes posible. Llenaría 3 bolsas de basura con papel periódico envolviendo vidrios y papelón, negociaría con el universo no cortarse una mano por accidente y lamentaría no haber tomado una foto del colorido desastre apenas hubiera sucedido.

Pasaría una hora limpiando, exageraría el incidente más de lo debido y se convencería a sí misma que la cocina no huele a clara de huevo ni se ve de color marrón-agua-sucia. Saldría al pasillo en pantaletas a botar la tonelada de basura, sólo como reto al universo porque ya la negociadera la tendría ladillada. Volvería a su cuarto sin comer, arrecha, con la resolución de no contar nunca jamás aquel desastre.

Decidió que era mayor su hambre que su mala suerte e ignoró cualquier mal pensamiento mientras repetía lo miserable que era su vida un par de veces en voz alta, de camino a la cocina.

Llegó y encendió la luz. Se sirvió la leche, derramó y limpió la leche.

Descubrió el recipiente reposando en la mesa, in-guardado.

Abrió la puerta de la nevera sin pensarlo. Presintió lo inevitable.

No cerró los ojos.

lunes, 16 de abril de 2012

El Profe

Un lunes de esos totalmente aburridos, después de alguna clase eterna de alguna materia irrelevante. Se sentó en aquellos pupitres rayados y faltos de cariño por primera vez. Había esperado demasiado para tomar esta clase.

Miró a su alrededor, sus compañeros eran trogloditas dispuestos a salir de ahí lo más rápido posible, buscando créditos fáciles, como tanta gente; eso la ofendió un poco. Ella estaba ahí por amor al arte o de eso se convencía, la pobre snob. Buscando algo, pero sin saber con precisión qué era.

Él empezó a hablar, de Allen, de Nueva York, de su afición por los judíos y su miedo al compromiso. De estatura promedio, iniciando sus cuarentas, delgado y ropa probablemente una talla más grande de lo que debería. Su camisa manga corta de cuadros, con jeans y converse complementaban a la perfección su personalidad.

Parecía nervioso ante aquel apático salón de clases y sus ojos se fijaban en ella a través de los delgados lentes de marco metálico, agradeciendo que alguien le prestara atención. Lo encontraba adorable, el corte colegial apenas permitía que el pelo liso le cayera en la frente, mientras sus dedos aplaudían nerviosamente en silencio una y otra vez frente a la clase. No era su tipo, seguramente no se hubiera fijado en él si lo hubiera visto casualmente en la calle; pero ahí estaba, incapaz de escuchar algo que no fuera su voz hablando de las manías de Woody.

No era increíblemente atractivo, ni increíblemente musculoso, pero su amplio conocimiento de filosofía, literatura y películas era simplemente maravilloso; por fin, alguien con quien discutir aquello que sí comprendía, entre tanta gente ahogada en números. Las tres horas de clase pasaron mucho más rápido de lo que ella hubiera querido, habría podido quedarse escuchándolo hablar por siempre, asintiendo ante todo lo que decía, aprendiendo de las cosas que realmente le parecían importantes.

– Chao, profe. – le soltó con valor.– Hasta la semana que viene, Lucía – respondió animado.

– ¡Se sabe mi nombre! – celebró mentalmente mientras se alejaba, sonreída.

jueves, 22 de marzo de 2012

Teléfono

Desdormir después de horas de insomnio odiado diario, no desmaldecir a la humanidad del todo, desmaldecir a la humanidad por el sábado más aburrido del universo. Descenar por cuarta vez porque la ansiedad y el aburrimiento hacen que tenga hambre cada 5 minutos, descocinar el sandwich y el nestea con pocas ganas mientras me desfumo otro cigarro.

Descolgar el teléfono, deshablar paja un rato para levantar el ánimo, desentender que voy a pasar lo que queda de noche encerrada en la casa porque el único plan semi-decente se descayó por falta de público. Colgar el teléfono.

Desllegar a mi casa, después de haber descaminado la urbanización en busca de cigarros, desfumarme un cigarro mientras me deshago la interesante, descomprar la caja de cigarros, dessentarme en el parque a despensar que otra cosa se puede hacer mientras se desacaba la tarde, peinarme en el camino. Dessalir de mi casa luego de que dessonara el teléfono porque un hijo de puta quiere desvenderme TV por cable, o alguna otra basura. Desresponder el mensaje que anuncia un café en Chacao como última opción al aburrimiento absoluto.

Desperder otras cuantas horas viendo series basura y despensando que hacer con mi vida, desrepetir los diálogos de la película de Tarantino de turno, desver las mismas películas una y otra vez antes de que se desraye el DVD.

Descomer la especie de desayuno/almuerzo que desencontré en la nevera, enchufar el microondas después de descalentar la pizza que dessobró de ayer. Despensar qué tan saludable será comer pizza como si no hubiera mañana y desconsiderar la opción de cocinar algo como si fuera descendiente directa de Sumito. Descaminar a la cocina.

Despasar mil canales para desaveriguar que no hay absolutamente nada que desver, desprender la TV, desmirar al techo por horas mientras termino de desganar conciencia. Desacostarme de nuevo.

Deshablar por teléfono pretendiendo que me desentiendo, desprometer que hoy sí desaparecerá algún plan con un poco de productividad. Desrecordar en qué momento me levanté y terminé en el estudio. No desodiar a la humanidad del todo, desodiar a la humanidad por ese horrible sonido.

Que mi sueño sea desinterrumpido por el maldito teléfono. Dormir.

Repetir hasta conseguir un día de desmierda.

lunes, 19 de marzo de 2012

De maratones

¿Acaso soy la única anormal que tiene mil películas que muere por ver pero, cuando tiene tiempo libre, se le van las ganas de verlas? En serio, termino obligándome a mí misma a ver películas y después amándolas apasionadamente. Mi flojera está llegando a niveles insuperables. Había hecho una lista suuuper larga con todas las películas que moría por ver y bueno, la perdí.
Esperando que un recordatorio permanente en mi blog me obligue a ser más constante en mi amor al cine, a continuación un pequeño resumen (sin ningún orden específico) de aquella hermosa y desaparecida lista:

-Jackie Brown. Es la única de Tarantino que me falta, pero es que no quiero verla en la PC. La quiero en DVD. (Porque soy así de absurda)
-American Beauty
-My Week with Marilyn
-Melancholia
-Maratón de Almodóvar. Porque lo he ignorado y no se lo merece.
-The Purple Rose of Cairo
-Mysterious Skin
-The Godfather
-Scarface
-Breakfast at Tiffany's
-Maratón de Woody Allen. Porque aún me faltan burda.
-Maratón de The Beatles. Porque nunca me digné a ver las películas.
-The Ghost Writer
-Shutter Island
-Maratón de Scorsese. Porque sí.
-Cheila
-The Ides of March
-Moneyball
-Changeling
-Pretty Woman

Seguro estoy olvidando millones, pero la memoria nunca ha sido uno de mis mejores cualidades. Recomendaciones siempre serán gratamente aceptadas.

Debo. Ver. Más. Películas.

Punto.

lunes, 12 de marzo de 2012

Regalo

– Decisiones inteligentes, decisiones inteligentes, decisiones inteligentes. – Me lo repetía una y otra vez. Y bueno, es que ya no había nada que hacer. Recreaba el momento en mi cabeza, trataba de adivinar cómo había llegado hasta acá, justo hasta este punto. -Seguro estoy imaginando todo, a veces sueño despierto, es culpa del insomnio.- 

Pensar con cabeza fría, ¿Su cabeza o la mía?. Ella era la que siempre decidía cosas importantes, yo no sirvo para esto y menos en este momento. En nuestro mundo, yo era el hemisferio derecho y ella el izquierdo. 

– Sí, bueno sí. ¿Dónde firmo? – Balbuceé algo que sonó como eso. – Ya no hay nada que hacer, esto es lo mejor, ya no siente nada –. No sé si lo repetía porque realmente lo creía o porque trataba de convencerme a mí mismo. Hacer un poco de orden por primera vez en mis pensamientos aleatorios. 

Después de todo, de alguna manera seguirá aquí. Errante y distante, pero aquí. 

Sus riñones con la misma urgencia de sacarme del baño, su hígado anhelando las muchas botellas de vino que dejamos sin abrir, sus ojos gigantes que esperaban a que despertara en las mañanas, su corazón con el amor que no pude terminar de demostrarle. Ocupando otro lugar, pero recordándola hasta el final. 

Ya hizo demasiado por mí, es hora de abandonar mi egoísmo y dejarla ayudar a alguien más. Éstos son los últimos regalos que dejó. 

jueves, 1 de marzo de 2012

Reloj

Soy la peor persona del mundo, no escribí nada en Febrero y eso me rompe un poco el corazón. En mi defensa fue un mes increíblemente caótico (con énfasis en la parte de increíble), increíblemente increíble. Me perdí a Jorge, pero todo lo que vino hizo que valiera demasiado la pena, soy la galla orgullosa del mun.
Pero en fin, empecé un taller súper cool de escritura creativa y como estoy en deuda permanente con este pedacito descuidado de mí, decidí que todo lo que escriba allá (que valga medianamente la pena y no sea ultra vergonzoso) será publicado. Y bueno ya, el de esta semana consistía en escribir de mí misma desde la perspectiva de un objeto, vale medianamente la pena y no es ultra vergonzoso. *wink* 
No me gustan las introducciones semi-cursis, así que todo está pegado y en cursiva para que parezca poco importante.

Sofía no me puede usar solo a mí, no. Otro es totalmente necesario y justificado: podríamos atrasarnos o dañarnos; al menos tengo compañía. Hoy seguro está enloqueciendo porque tiene solo la cola en la muñeca izquierda, un día libre no me cae mal de vez en cuando.

Es medio comprensible, la verdad. Con las mil cosas de la universidad, las sectas mun y fce es imposible no estar ultra pendiente del tiempo; lo más impresionante de todo es que la jeva siempre llega tarde. Pretende siempre echarme la culpa: que si la pila, que si ya no sirvo, ¡sólo tienes que estar más pendiente mamita mi reina!

- ¿Treinta minutos para que se acabe mate?... ¡Pero si hace demasiado faltaban treinta y uno! - Se queja todo el tiempo y me ve con odio; yo sé que esto es interminable reinita, tranquila que yo también me quiero ir. - ¿Y ahora sí se acabó? - pregunta de nuevo. Porque eso sí tenemos en común, los dos querríamos estar en cualquier otra parte: ella en sus mil actividades y cosas que hacer que la distraen del horror universitario y yo tomándome unas merecidas vacaciones, cambiándome la correa y el cristal.

Mientras tanto vamos juntos por ahí, yo relajado disfrutando de la inseguridad caraqueña (porque la carajita cree que vive en Suiza y siempre nos lleva a la vista) y ella maldiciendo a la ciudad por estar tarde, otra vez.

domingo, 22 de enero de 2012

De amores

Este post lo tenía pendiente desde hace por lo menos un año pero por alguna razón lo había postergado, siempre se me hace más fácil escribir de las cosas que me molestan por aquello de que tengo un talento increíble para insultar. Pero vamos a empezar el 2012 con buen pie y si después se acaba el mundo qué carajo.

Es hora de dedicarle un poquito de tiempo a las cosas bonitas de la cotidianidad. Porque todo el mundo tiene pequeñeces que logran crear inmediata felicidad, aquí va mi lista de cosas amadas (Gran novedad Sofía escribiendo listas):

-Amo el color rojo y a Jorge Drexler. (Es mejor empezar por lo obvio)
-Amo tener una excusa para ponerme tacones y crecer 15 cm.
-Amo mi cama matrimonial, en la que duermo diagonalmente por aquello de evitar los lados fríos.
-Amo decidir nombres para mi perro gigante imaginario. (Rocco siempre termina siendo mi favorito)
-Amo las arepitas dulces de mi mamá y las tortas de mi nana.
-Amo mi pie de limón, aunque tenga siglos sin hacerlo.
-Amo tener una paca de libros por leer, películas por ver y música por escuchar. Descubrirlos de a poquito y con gusto es una sensación increíble.
-Amo decir cosas imprudentes delante de doñas cafetaleras y mesoneros testigos de jehová.
-Amo escribir, más de lo que admito.
-Amo pintarme las uñas de (varios) colores llamativos.
-Amo mi pelo anarquista y no tener que peinarlo nunca.
-Amo el vino blanco y el tequila.
-Amo manejar (e insultar como camionero a quien se atraviese)
-Amo mis secretos a voces, esos que deben ser compartidos por aquello de lo bonito.
-Amo mis tatuajes venideros.
-Amo a mi mamá.

Recordar lo amado como mantra para empezar bien el año, o la semana.

Punto.