martes, 22 de noviembre de 2011

De lo único que hablo todo el tiempo

Odio a Mardo (acabo de nombrar así a mi nokia). Lo odio genuinamente. Sin capacidad de whatsapp y permanentemente sin saldo, soy el ser más incomunicado de toda la Gran Caracas.
Odio andar a pie. Y no es que yo sea hija de los Cisneros, pero después de tener carro por un año, volver a la peatonalidad permanente es una real cagada.
Odio el frío del mal que hace ahora en la universidad todos los infelices días y las lluvias impredecibles que me encharcan los zapatos indiscriminadamente.
Odio la física, por eso este trimestre nos dimos un tiempo y temporalmente ignoro que existe en mi vida (just before she comes back to bite me in the ass).
Odio haber hecho un calendario demasiado bonito y gigante, con post-it de colores incluidos, solo para no usarlo nunca.

No sé organizar mi tiempo, no sé organizar mi tiempo, no sé organizar mi tiempo.

*Comienzo del espacio publicitario*
-La Guarandinga es el viernes, vayan. 
-El mun de los mocosos también, lleven a sus mocosos.
-Si tienen amigos famosos pídanles que colaboren con VotoJoven.
-Donen plata a HNMUN, es una orden.
*Fin del espacio publicitario*

Llevo casi un mes sin escribir, que bolas tengo yo. Y eso que me había propuesto mentalmente escribir más seguido, pero no pienso con claridad cuando tengo demasiadas cosas por hacer (todo el tiempo)... Que engañada, yo nunca pienso con claridad. 
El tiempo se ha pasado demasiado rápido. El trimestre se ha pasado demasiado rápido. Gracias a Jesucristo, Buddha, Alá, María Lionza y el Flying Spaghetti Monster por esto.
Llevo ya casi dos semanas pintándome sólo una uña de cada mano en señal de protesta. (Protestando por no tener el tiempo suficiente para pintarme todas las uñas).

Si no fuera yo, no sé si sería mi amiga.

Punto.