domingo, 30 de octubre de 2011

De comedias

Yo no suelo escribir de esto, pero hoy me voy a dar permiso.

Probablemente fue mi culpa, por haber asumido que al gran hijo de puta lo había atropellado una gandola de 16 ruedas, y que en esta ciudad de más de 6 millones de habitantes no me iba a conseguir jamás con su cuerpo paralítico (sin ofender).

Mi error.

No es que me había imaginado este momento muchas veces, de hecho, había pasado 2 años evitándolo; pero las pocas veces que lo hice, yo estaba vestida espectacular y tenía al tipo más papi del mundo buscándome un trago.

De nuevo, mi error. Yo estaba vestida de aguacate en un sitio en el que nadie estaba disfrazado y él estaba con una jevita. Y no me malinterpreten, después de 2 años su vida no es un tema que me quite el sueño; pero que arrechera encontrarte por primera vez en siglos, al único pendejo al que dejaste que te jodiera la existencia, vestida de aguacate. DE FUCKIN AGUACATE.

Al menos aprendí, porque esos errores catastróficos es mejor solo cometerlos una vez. Mi niña interna siempre va a desear, en secreto, que te caiga un piano de cola encima.

Anoche fui Brigdet Jones, once again.

Punto.

P.D.: Tampoco hay que engañarnos, era un aguacate burda de cool.
P.D.2: Mi blog es más fino que el tuyo.

viernes, 14 de octubre de 2011

De cambios climáticos

Yo asumiré que mi billetera tiene malas vibras. Así mismo. Después de estar al borde de perderla unas 3 veces, de estar llorando pensando en las mil colas que voy a tener que hacer para reponer todos los documentos, justo cuando estoy al borde de un colapso nervioso, aparece. Me saluda desde un rinconcito y me pide que me relaje.

No me encanta la idea porque mi billetera es bien bonita, pero o la cambio o le echo unos ramazos.

Hoy, además, a las horas de haber aparecido la billetera perdí el teléfono. Ya apareció, hiperlejos de mi, así que aún nos extrañamos. Tampoco es la primera vez que me pasa, yo tengo un doctorado en esto de perder celulares, siempre aparecen (como la billetera), pero bueno, sí, anda intensificado.

Últimamente tengo la mente en todas partes, o en ninguna parte. Mi cabeza de por si nublada se ha visto afectada por el clima caraqueño y andamos en serias tempestades; y si antes se me perdían las cosas momentáneamente, ahorita soy un caos.

Soy de esa gente que va a la cocina, se le olvida porqué y termina guardando un par de zapatos en la despensa. Echando medias a la basura pensando que es la ropa sucia. Y paso un poco de tiempo preocupada por el asunto, pero seamos honestos, preocuparme solo lo agrava entonces no estamos realmente llegando a nada.

Culparé a la fecha y me sentiré hiperpana porque lo estoy advirtiendo, es todo lo que tengo para decir.

Punto.