lunes, 31 de enero de 2011

De febreros y otros meses menos deseados

Días transcurridos: 31.
Parciales a presentar: 4.
Cigarr... Es jodiendo mamá.
Canciones nuevas -terriblemente viejas- por escuchar: Como 700 MB
Libros por leer: 3.
Kilos aumentados: Who cares.
Tiempo empleado productivamente: Mejor no contar.

Y no es que quiera sonar como Bridget Jones (aunque tampoco me molesta), es que las puntas de los años me descomponen la vida.

Pero tengo fe en que Febrero me arregle un poquito la cosa. Diciembre me pone los pelos de punta y Enero es como una negación a superar Diciembre, pero en Febrero ya se les pasa y yo vuelvo a mi estado normal. Por eso Febrero es bonito.

En Febrero dejo de ponerme accidentalmente -o no- la ropa al revés.
Canto en las mañanas con los pajaritos -guacharacas-.
No me entumezco en la Universidad, ni pierdo extremidades por el frío.
Veo en HD todo el tiempo, no sólo con los lentes.
Voy más al cine y diseño mi propia línea de ropa.
Drexler saca más canciones bonitas y viene a Venezuela -Ay ojalá!-.
El agua no se va.
Pasan capítulos nuevos de Grey's Anatomy.
Aprendo alemán.
No me quedo dormida todas las mañanas y llego temprano a los sitios.
Incluso puede que responda por fb chat...mentira, tampoco así.

Ahora sí, el año realmente comienza, y que comience bonito. Con cosas buenas y toda esa paja que ustedes dijeron el primero de Enero y que yo prefiero decir ahora.

¡Bienvenido 2011!

Punto.

miércoles, 5 de enero de 2011

De gente cool

Aunque realmente no sé como se supone que se empieza a felicitar a alguien cuando cumple años, pero como sé que te mueres porque esté contigo y que realmente no la pasarás tan bien sin mi (hay que admitirlo, soy el sol de tu vida), me pareció importante un regalo cibernético y relevante, además el único hecho ever (porque esto no es un chat caliente, es un blog serio).
Porque eres la editora oficial -y obligada- de mi blog y creo que si no te gustara algo de lo que escribo lo borraría (o dejaría de hablarte).
Porque somos amigas desde que teníamos dientes de leche y no dejaste de hablarme cuando me caí a coñazos con la otra niña loca...
Porque estaba a punto de irme al pueblo sólo por tu cumpleaños pero los pasajes estaban agotados, y mira que ya nunca voy al pueblo.
Porque siempre que quiero decir cosas bizarras sé que tú te vas a reír, no como el resto del universo inculto que no entiende mi fino humor.
Porque tienes el voicenote que te mandé anoche de tono en tu teléfono, lo que simboliza que estás tan demente como yo, JA!
Te amo amiguita, feliz cumpleaños :)
Punto.

martes, 4 de enero de 2011

De patacones, torontos y esas cosas.

Maracaibo fue a mí lo que Italia a Julia Roberts. Aunque todos mis jeans aún me quedan, estoy segura de que esos patacones no fueron en vano y algo debo haber aumentado de peso; pero el 2011 vino como iluminación divina y decidí que no me importa. No es que voy a aumentar 20 kilos y terminar en un reality loco o un documental tipo "Super Size Me" pero repentinamente me pareció absurdo dejar de comer todo el tiempo comida que me gusta porque sí; hay que aceptarlo, voy a seguir midiendo medio metro, mis chances de ser modelo nunca llegaron.

Nunca voy a verme como un ángel de Victoria's Secret y ahora tampoco quiero; si todos tenemos diferente color de piel y de cabello, ¿Por qué no diferente peso o contextura? Eso es lo que hace relativamente interesante este rollo de la humanidad, y ya todo eso de tener que seguir un estereotipo porque es lo que está bien, me cansó. Si me siento cómoda con mi peso pues así me quedo, y si a alguien no le gusta o no le parece correcto, serán ellos los del problema, no yo.

No es una campaña de "Be fat!" o "¡Come todo lo que puedas!", es tan sólo "Deja de obsesionarte por la galleta que te comiste ayer". Y las únicas consideraciones serán para que no se me tapen las arterias o me llegue el azúcar a los cielos, no porque quiero ser esquelética.

Cómete un toronto, bájale dos.

Punto.